Confesiones de lector insomne


28 Aug
28Aug

Por: Fabiola Morales Gasca*


«Que otros se enorgullezcan por lo que han 

escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído»

 

«Un libro es una cosa entre las cosas, un 

volumen perdido entre los volúmenes que

 pueblan el indiferente universo;  hasta que

 da  con su lector, con el hombre destinado 

a sus símbolos».

 

Jorge Luis Borges


Tengo una enorme debilidad: he leído muchos libros, pero nunca es suficiente y cada vez que leo uno nuevo, respiro una vez más. Hay ocasiones que el sonido de las calles solitarias en plenilunio me atrapa mientras leo y me apropio de esa atmósfera, irreverente la anexo al libro. Escucho a los perros inquietos, los pasos solitarios y apresurados de gente que danza con los riesgos de las calles nocturnas, las canciones de banda o mariachis en los autos conducidos por hombres semiebrios, duermevelas; presto oídos a los gritos breves, los tacones traviesos, las botellas de alcohol de jóvenes amigos, a las discusiones de amantes trasnochados. El mundo es infinito a través de los libros y los sonidos que se incorporan a sus lecturas.

Las madrugadas se estiran entre letras y el sueño vence. Me pregunto entonces si vale la pena seguir ahí con el tomo abierto, mientras mis dedos se resbalan entre las hojas, la mente ya no capta las ideas y gana el sopor. Cierro el libro y caigo en las profundidades de un sueño dónde lo real y lo leído a veces se mezclan descaradamente.

Lo disfruto, lo padezco, lo absorbe mi inconsciente. Dejo de ser un sólo yo para multiplicarme en varias personalidades. Mi vida insípida se transforma en varias vidas aún más interesantes que la mía. Entonces sucede la multiplicación de los panes, la vendimia.

Cada palabra cada hoja reduce mi vista. Más miopía, más graduación en los lentes, más extensa mi frágil vista frente a la multiplicación de vivencias. No soy lector miope, soy sólo una reunión azarosa de libros. Soy yo multiplicada en miles de hojas. Soy La leyenda del santo bebedor, A sangre fría, un hombre vencido como El viejo y el mar, La hija del amante, Salón de belleza, un Tristram Shandy, Revelación del mundo y Palimpsesto. Soy Los detectives salvajes, Los errantes, El hombre en el castillo, La conjura de los necios. Soy una montaña mágica y estoy En busca de mi propio tiempo perdido. Soy cualquiera caminando por ahí, cuando París era una fiesta, cuando México era menos bárbaro. Mis sueños son ahora un Leviatán, Dimensión desconocida, un llano en llamas, una Rebelión en la granja, un Paradiso inconcluso, un amante de Janis Joplin, unas Llamadas telefónicas, soy una antología de poemas, unas cuantas jaulas invisibles. No soy nada, no soy nadie, soy todos mis libros, residuo de lecturas nocturnas, de tiempo robado al tiempo, de tesis incompleta, de eternas carreras contra la brevedad de los años. Una voluntad (terquedad) superior a mis fuerzas de abrir una fisura al tiempo para leer y aprender algo adicional.

El gato araña la puerta 5:30, el despertador suena a las seis. El sueño se esfuma. Las palabras no. Quizás tendré los ojos inflamados el resto del día, quizás sentiré cansancio a lo largo del día. Ojos cansados, mente despierta. Prometeré que ya no lo haré, pero ocurrirá otra vez como siempre. Pequeño desafío, promesa deleznable, travesura perdurable en estos últimos siete años. Al medio día me estaré preguntando si valió la pena y diré sonriendo SÍ. El libro ya no me es ajeno, es mi soledad y el mundo infinito que como semilla espera dar fruto en fértil desierto.

A mediodía pensaré que siempre valdrá la pena leer un libro. Las palabras ya no se esfuman; ahora me pertenecen. Soy un pez en quebrada pecera echado al mar que ha logrado respirar. Espero esta noche con flamante libro hay nuevo respiro una vez más.


Sobre la autora: Estudia la Maestría en Literatura Aplicada en la Universidad Iberoamericana. Egresada del Diplomado de Creación literaria de SOGEM y casa del Escritor de Puebla. Autora de los poemarios Para tardes de lluvia y de Nostalgia (2014) y Crónicas sobre Mar, Tierra y Aire (2016) publicada por la BUAP. Libros infantiles Frasquito de cuentos y Confeti, cuentos para niños traviesos, BUAP. Libro de minificción El mar a través del caracol por Editorial El puente (2017). El niño que le encantaban los colores y no le gustaban las letras (2018).  Su trabajo está seleccionado en varias antologías en España, Paraguay, Chile, Colombia y México. Es lectora voraz y escritora incansable.