Disparates del neopatriotismo


30 Apr
30Apr

Por: Román E. Ocotitla Huerta


En los últimos días, circularon vídeos donde se muestra a cientos de personas manifestándose en calles estadounidenses y brasileñas. Para ambos casos, la idea principal de las protestas gira en torno al cese del confinamiento y la poca o nula creencia sobre el Covid-19.  La necesidad de las actividades económicas y sociales forman parte también de las demandas de los cientos de protestantes en los dos países.

Aún cuando el número de contagiados y muertos por esta enfermedad aumenta cada día, persiste la idea de que todo lo que está sucediendo es un distractor que los gobiernos han implementado para apaciguar los efectos negativos de la caída de los precios del petróleo y la carrera tecnológica que China encabeza-súmese los problemas propios de cada país que abonan a este pensamiento-. Con esto, queda claro que el conjunto de estas circunstancias apunta a una dirección desfavorable: el incumplimiento de las medidas sanitarias establecidas y el desborde de contagios y economías locales.

De los vídeos mencionados, sale a relucir un elemento discursivo tan poderoso que creíamos circunscrito en la historia de la segunda guerra mundial: el patriotismo. Con banderas alzadas, caras pintadas, pitidos de autos y gritos de libertad, los manifestantes de ambos países nos recuerdan la delicada línea entre derechos y caprichos que se distorsionan y evocan al unísono de ¡U.S.A! y ¡Viva Brasil! No olvidemos que, en Brasil, fue el mismísimo presidente Jair Bolsonaro la figura que respaldó las peticiones y velará por los intereses de una economía basada en políticas de derecha con varios tintes dictatoriales. Algo similar sucede en Estados Unidos el pasado domingo 19 de abril, durante una conferencia, donde Donald Trump mostró complacencia sobre la cantidad de banderas estadounidenses y el amor que los manifestantes tienen sobre su país y las ganas de seguir trabajando por la añorada “América para los americanos”.

Esta pandemia nos ha mostrado los efectos desastrosos de las decisiones politicoeconómicas de los últimos veinte años y, en casos más específicos, el nivel de ignorancia e inmundicia social de aquellos que, por amor a la patria y libertad, portan armas en las calles, pregonan conspiraciones absurdas, llaman a desconocer la ciencia y convocan a desmantelar el tejido social.


*El autor es egresado de Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación BUAP.  Es fundador y coordinador general del proyecto editorial y cultural Eloquium, editor en Óclesis, víctimas del artificio, colaborador en el Grupo de Investigación Narrativas para la Comunicación y colaborador en el círculo de lectura Yishé. Ha sido ponente en congresos y coloquios con temas relacionados con el arte, la cultura y la sociedad; asimismo, ha publicado ensayos en revistas indexadas. Fue becario del programa "Haciendo Ciencia en la BUAP" en las ediciones 2017 y 2018 en el área de Lingüísitca y Comunicación (teoría de la recepción).