El algoritmo de las redes


27 Oct
27Oct

Por: Abdiel Degollado*


Hay que ver en Netflix “El dilema de las redes sociales”. Ahí se nos explica cómo funciona el algoritmo que elige qué contenido mostrarnos según nuestras preferencias. Todos lo hemos comprobado intuitivamente. Agarro el teléfono inteligente, le pico en videos, y comienzo a pasar los videos que no son de mi interés, aparecen al azar de varios temas. De repente me detengo en uno de un programa español que dura unos 40 segundos. Lo veo completo. Termina y sigo moviendo con mi índice los vídeos, me doy cuenta que ahora ya no me muestra un contenido aleatorio de vídeos, sino que aparecen más de programas de entretenimiento, como el del vídeo español. De nuevo me interesa otro de ese mismo programa, por una parte, me llama el título sugerente y por otra parte la invitada que aparece en la imagen. Vuelvo a picar. Un nuevo video de no más de 30 segundos. Termina, sigo deslizando, seguramente porque mi cerebro ya está lleno de sustancias que aparecen cuando el ambiente nos da recompensas, y para nuestro cerebro esas imágenes en movimiento que aparecen en la pantalla del aparatito son recompensas interesantes, y el cerebro quiere más. Ahora cada vez que deslizo el dedo veo que cada 2 de 3 videos son de ese mismo programa, desaparecieron todas las otras opciones.  ¡Vaya! ¡Qué inteligente! ¿No? La verdad no me lo parece mucho, yo hubiera preferido seguir teniendo diferentes opciones de videos y no solo de un tipo en específico. Un poco más como lo que hace Netflix, que también mediante inteligencia artificial analiza nuestros gustos y nos ofrece series, películas o documentales que sabe que nos pueden gustar, pero nos los pone en varias categorías. Allí siento que soy más libre. Reconozco que solo es la sensación, porque no haber podido cancelar la suscripción desde hace tiempo, ciertamente no me hace parecer muy libre. ¿Quién era que decía que la libertad es elegir nuestras propias cadenas? Nosotros hemos elegido Facebook, Whatsapp, Instagram, Tik Tok, Netflix, Twitter.  

El principal problema que se trata en el documental “El dilema...” es que nosotros elegimos que ver y no le damos oportunidad a mirar lo que es real..., o más real..., o sustentado científicamente..., o no sé cómo decirlo. Intento explicar: si a mí me gusta creer que hay un grupo de personas que pueden modificar el coronavirus a voluntad desde sus laboratorios clandestinos debajo de los hielos de Noruega, pues buscaré ese tipo de vídeos. Hay que tener claro que en la industria de las redes sociales hay contenido para todos. El algoritmo de inteligencia artificial es muy capaz de distinguir entre contenido de ciencia ficción que se hace pasar por verdad y contenido oficial – científico. A partir de cuantificar las interacciones del usuario con la pantalla, el algoritmo sabe qué mi interés es pseudocientífico y elegirá contenido pseudocientífico para mí. Lo manejará como contenido verdadero, ni siquiera le pondrá unas letras chiquitas que digan que es solo entretenimiento. Así tenemos a un montón de personas siguiendo canales y contenidos que lo único que buscan es generar ingreso económico a través de mantener seguidores, así funciona el negocio.  

Y ahora tenemos un montón de gente que sin entender por qué, asegura que el virus fue creado en un laboratorio, que viene un segundo brote muy fuerte, que usa cubrebocas cuando camina en la calle vacía, que se quita el cubrebocas cuando llega a la reunión clandestina con sus amigos, que se enoja por las decisiones que le dijeron que tomó el gobierno, que ha incluido alimentos ácidos a su dieta para protegerse del virus, que busca terapias alternativas peligrosas como el dióxido de cloro y una larga lista de “cuentos de redes sociales” que disque avalan doctores, médicos, políticos, gurús, chamanes, o influencers falsos.