El contexto sociocultural y los medios de comunicación en la educación en México


09 Mar
09Mar

Por: Hugo I. López Coronel*


El contexto sociocultural de nuestro país, en la actualidad, definitivamente nos plantea la necesidad de incorporar a la educación los medios de comunicación dentro de un proyecto educativo –pensemos bien definido y bien intencionado– que, sin lugar a dudas, dé respuestas a todas las interrogantes surgidas en el seno de la nueva sociedad de la información y las nuevas tecnologías de la comunicación. No es un mito que los medios de comunicación en la realidad de nuestra sociedad juegan un papel rector en la toma de decisiones, hasta en aspectos de simple cotidianidad, dentro de las diversas comunidades a las que pertenecemos. Existen marcadas resistencias que se manifiestan en el entorno educativo ante la posibilidad de “educar” con las nuevas tecnologías de la comunicación, entre ellas, el temor a la decadencia de la figura de poder docente o el pavor de concebir el posible fin de la estructura educativa tal y como se la conoce hasta ahora (pensemos lo que esto significaría para las organizaciones sindicales y partidos políticos).

Desde una perspectiva, a veces antagónica, se deriva la falsedad e inutilidad de los argumentos en oposición a la relación tan íntima entre medios y escuela, al tiempo que se vislumbran nuevas y estimulantes expectativas dentro del panorama educativo –en otras regiones de nuestro país y del mundo ya con avances significativos–. Desde una posible dicotomía que representa los medios de comunicación y el ámbito de la educación, nos instalamos en la posibilidad de que educar a través de los medios, y con ellos, se puede construir una “nueva” escuela que permita posibilidades de encuentro entre educación y realidad social.

Por otra parte, resulta necesaria la disposición para educar con y sobre los medios, así como en las nuevas tecnologías de la comunicación a las que se enfrenta la institución educativa, ya que la ausencia de esta “disposición” nos instala ante una cuestión de suma importancia: la resistencia al cambio. ¿Qué ocurre cuando se altera la apatía y la inercia del entramado inalterable y previsible de la institucional educativa?

Históricamente, una mínima modificación en las prácticas de la escuela tradicional ha provocado el debate, y concretamente, en relación con los medios de comunicación, mismos en los que el sistema de enseñanza ha actuado desde el principio, ayudando –como herramienta de difusión– a asimilar, por parte de la población, aquellos discursos que intentan justificar las políticas gubernamentales desde una ideología y desde un entorno enormemente variables para el que no se tiene diagnóstico –sólo enormes intereses de diversa índole–.

Este acercamiento nos hace reflexionar acerca del papel fundamental que tienen los medios de comunicación en el fenómeno de dinamización social. En tal sentido, la escuela evidencia una importante desvinculación dentro del proceso mismo, como la negación a la descentralización cultural que se registra en la diversas fuentes de información primaria y su aplicación en la realidad educativa; un ejemplo claro es el papel del libro como eje pedagógico primordial en una sociedad multimedia donde éste sólo “supone” un recurso más, sin la categoría de “oráculo” del que se le ha tildado por mucho tiempo.

Por otra parte, el tema de la pluralidad y heterogeneidad de códigos presentes en los medios de comunicación (transtextualidad, hipertextualidad, transmedia…) responsabiliza al uso de las tecnologías de la crisis de lectura (entendida ésta como la antesala para elaborar metaconocimientos), lo que evita un planteamiento que nos aterrice en la propuesta de una profunda reorganización de las estructuras en todos los ámbitos de la vida escolar, y con ello, se asume un desconocimiento sobre los mecanismos de ordenación, relación y divulgación más prácticos, asequibles e ilimitados con los que la escuela podría contar, que es el eje central de la transmisión del saber “más importante” –aunque no la única­–.

El hecho es que, mantenerse aún ausente del entorno de la cultura que rodea a los medios y a las tecnologías de la comunicación –mismos que se entienden por algunos como un desequilibrio y una dispersión en el modelo de conocimiento, prefiriendo un discurso ajeno que se distancia cada vez más del mundo en el que viven las y los estudiantes– con un discurso incapaz de ofrecer instrumentos que permita a la escuela apropiarse crítica y creadoramente de los nuevos canales de comunicación.

Un aspecto a favor en el proceso, se atiende, es el beneficio que los medios de comunicación aportan al proceso de enseñanza-aprendizaje, como un valor motivador que orienta las expectativas del estudiantado para obtener un aprendizaje significativo. Sin embargo, estos medios, en muchas ocasiones, se emplean como instrumentos de distracción o limitación en el proceso mismo y los convierte sólo en un pasatiempo muy entretenido. Sin lugar a dudas, la clave se encuentra más en un tratamiento pedagógico y didáctico que en la simple introducción del medio. Por último, se puede disponer, desde esta perspectiva, un planteamiento crítico del proceso, basado en un modelo participativo y constructivista de la enseñanza-aprendizaje (modelo aún tan popular en el medio educativo, aunque muchos no sepamos de qué se trata).

El objetivo del uso de los medios de comunicación en el ámbito escolar es decodificar mensajes y contenidos para analizar, jerarquizar y ordenar la información que se difunde en esta nuevas tecnologías de la información. No obstante, un inadecuado punto de vista sobre el uso dentro del proceso educativo impide desarrollar un acertado análisis sobre medios y nuevas tecnologías de la comunicación como un recurso más para una solución didáctica en los centros educativos. Un objetivo desde este planteamiento es enseñar a pensar la cultura mediática y a reflexionar sobre la realidad, una realidad que no es monolítica sino múltiple y proteica, realidad-artificio que se devela en una disyuntiva entre el bien y el mal.


*El autor es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica y maestro en Literatura Mexicana por la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP; es miembro fundador del grupo académico Óclesis, Víctimas del artificio (2004); actualmente coordinador editorial en el mismo. Es profesor en materias en el área de lenguaje en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP así como de otras casas de estudio. Ha colaborado en medios impresos y digitales a nivel nacional; es titular de los programas de radio en formato de internet: Óclesis Radio, el Artificio en la Radio y la Casa está sola. Ha sido antologado en “Poesía Urgente” (2010) por la editorial La Mancha: Caracas, Venezuela y en “Dramaturgia Universitaria” (2010) por la BUAP. Cortina en el espacio (2014) en la editorial Sikore, antología de cuentos, es su más reciente publicación.