El docente y la lectura personal: somos lo que consumimos


14 May
14May

Por: Noé Cano Vargas*


El miércoles 13 de mayo de 2020, como parte de la formación docente y las nuevas necesidades académicas, se nos invitó a tomar una conferencia en línea, mejor conocida como webinar, la cual recibió el título de Lectura personal y entornos digitales en la Educación Superior, a lo largo de una hora se presentaron algunos elementos que presenta la nueva educación, dentro de ellos, el alumno tiene el control y responsabilidad de su propio proceso educativo, dentro de este proceso el uso de la tecnología es el elemento esencia al ser fácil de usar y formar parte de su vida cotidiana, por lo que la interacción con las Tecnologías de la Información y Comunicación, le permite aprender de manera informal con todas las herramientas que le permite Internet: audio, vídeo, mediante las diversas aplicaciones y redes sociales. Lo mismo pasa de manera formal cuando se usan con fines educativos claros y objetivos específicos.

El problema surge al querer utilizar los medios digitales para lograr un aprendizaje significativo, cuando la población no está preparada para ello. Si de manera presencial, el lenguaje es el medio que utilizamos para comunicarnos entre maestro-alumno, debemos dejar claro que el mensaje no logra llegar 100% fiel al receptor.  Tomando en cuenta las diversas situaciones que están presentes en el contexto del alumno fuera del aula, que pasa si se le trata de enseñar virtualmente, en qué proporción la distorsión se puede incrementar, en qué porcentaje el mensaje le llega al alumno y le permite el aprendizaje significativo.Los entornos digitales pueden ser un arma de doble filo al vincularlos a la educación.

En la conferencia se mencionó que el alumno puede prestar más importancia a la tecnología que al proceso de enseñanza aprendizaje.  El alumno está en la condición de hacer o no hacer las actividades, de plagiar, copiar, pedir actividades a otros y sólo enviarlas. Y los márgenes del aprendizaje que dejan de verse, sólo se ven los resultados, no la forma en que el estudiante logra y va avanzando. La conferencia nos llevó a dar como solución: la lectura personal. Cuando el estudiante se convierte en autodidacta puede regular y aprender a su propio ritmo. 

¿Cuál es el nodo que hace que la red Universitaria funcione?, es ahí donde aparece el personaje que puede ayudar con esa solución: el docente. Somos lo que consumimos. Si el docente intelectualmente, consume libros, artículos, imágenes y publicaciones chatarra, eso mismo es lo que va a proyectar en su contexto. Va a dar lo que el mercado le proporciona a él y al común denominador, pero si el docente empieza a consumir alimento sólido, si lee, analiza y sintetiza lo que consume. La lectura se vuelve más específica y cuidadosa, eso mismo va a proyectar en sus comentarios personales, los argumentos van a salir a colación a la hora de dialogar con sus estudiantes.

Es decir, será un artista que puede mostrar su creación a los demás y ayudar a estilizar el mundo, en caso contrario va a seguir apoyando al mercado capitalista. Alguien que no busca desarrollar conciencia ni ideales sólo enseñar repetitivamente para ganar su salario, entonces le puede pasar lo mismo que al escritor  “Como la creación bella no era ya una necesidad expansiva, un lujo de fuerzas, un exceso de idealismo, de fortaleza espiritual, sino un oficio, un medio de vida reconocido, estudiado, socialmente estatuido, se comenzó a escribir para ganar lectores.” (Ortega y Gasset, 1966, pág. 22)

Al finalizar la conferencia virtual, me quedé reflexionado. La lectura es la base del desarrollo cognitivo y por lo tanto del proceso de enseñanza aprendizaje. Entonces ,tenemos que invertir en el nodo que puede volver autodidactas a los futuros profesionistas de México.

Sólo me queda desearles que en su día y de ahí en adelante retomen su función de mentores, que consuman y asimilen lo novedoso de los libros para que cuando le haga digestión intelectual y les nutra el alma y el cuerpo, los arrojen lejos y les permita enseñar a las próximas generaciones a volverse autodidactas y artistas del cambio social que México necesita.

Cerremos de un modo romántico pero certero con lo que el filósofo José Ortega y Gasset menciona del libro y la función que cumple:

“Para los indios de Nueva Zelanda lo más importante, lo característico en un libro es que se abre y se cierra: por eso le llaman una «almeja». Con alguna mudanza, este punto de vista neozelandés, me parece el más fecundo y acertado en la crítica literaria, y así como una almeja no tiene otro valor que el de sus elementos asimilables dentro de una buena digestión, así lo que me interesa de un libro es lo que de él pueda pasar a mí, tornarse sangre y carne mías. ¿Qué me importa lo que esté pegado al libro y en él quede después de leído? Esas «dificultades vencidas», esos primores de taller, toda la maniobra del artífice, ¿qué valor pueden tener para mí, que no soy artífice, que soy nudo lector, si no entran en mí? Según el rito neozelandés, arrójanse allá las conchas vanas de la almeja luego de comida la bestezuela. Así, tú, señor lector, y yo, tiramos lejos de nosotros los libros sin bestezuela.” (Ortega y Gasset, 1966, pág. 45)

“Feliz día del Maestro”


*El autor es egresado de la Licenciatura en Historia y Maestría en Historia por la BUAP. Es miembro activo de Óclesis, víctimas del artificio. Trabajó como docente investigador en la UVP donde ha sido ponente en congresos con temas relacionados con historia, gastronomía y turismo. Ha publicado artículos y ensayos en revistas como Calmecac y Re-incidente. Actualmente es docente y Tutor Escolar a nivel Medio Superior, así como Docente a Nivel Superior en el Instituto de Educación Digital del Estado de Puebla [IEDEP] Plantel Guadalupe Victoria.