Informalidad: Precariedad en el día a día


16 Mar
16Mar

Por: Jennyfer Ramos Gómez*


La informalidad va más allá de las paradas comunes y rutinarias que hacemos día a día, durante mañana y noche en los puestos de tortas, tacos de canasta, memelas y tamales (por mencionar los más comunes). Al no contar con los registros básicos para operar, las gratificaciones de estas no se consideran para el crecimiento económico nacional.

Aunado a esto, otra actividad que tampoco contribuye (de forma económica), se encuentra en el sector rural. Donde la siempre hablada, agricultura de subsistencia, genera recursos únicamente para las familias que trabajan la tierra. Es decir, es una actividad para el autoconsumo.  La característica más destacada, es que, en ella, no existen maquinas ni aparatos para trabajar a gran escala ni en un tiempo reducido. En esta forma de trabajo se destaca la labor propia de la mano o con apoyo de animales.

Por otro lado, tenemos un servicio que ha subsistido en el imaginario mexicano, a través de tiempo y se ha mantenido vigente día con día. El trabajo doméstico, liderado por las mujeres mexicanas, contribuye en gran medida al trabajo informal de nuestro país.

Y finalmente, la informalidad dentro de la “formalidad”, grandes, medianas y pequeñas empresas que reclutan profesionales y no profesionales de todos los ámbitos para laborar de 9 a 12 horas diarias, o en su defecto, trabajar más de 48 horas semanales, con salarios por debajo de lo establecido, sin una capacitación adecuada y mucho menos salvaguardar su integridad física y mental. Así mismo, este tipo de informalidad, se caracteriza por no dar prestaciones laborales, ni seguridad médica y mucho menos un contrato que avale al trabajador. Restaurantes, oficinas, servicios de mantenimiento y construcción, entre otros.

Actualmente, la informalidad en México y el mundo, es uno de los componentes que limitan gran parte del desarrollo de las economías nacionales. Las causas son varias. Sin embargo, la de mayor peso es la falta de trabajos formales de calidad, que cumplan con los beneficios prometidos por la ley para el trabajador. Las múltiples trabas y la falta de conocimiento para formalizar la documentación necesaria al emprender un negocio. Y la migración, que aquejan a un gran sector de la población nacional.

Por otro lado, es prudente señalar que la informalidad no se compone por un grupo homogéneo. En donde toda la informalidad se presente únicamente a raíz de la pobreza. Este fenómeno, pone sobre la mesa la realidad que aqueja a los mexicanos más jóvenes y que comienzan una vida laboral activa. Una voz a voz que se conoce sobre la escasa probabilidad de conseguir un trabajo formal y bien remunerado, incluso teniendo un título universitario.


*La autora es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación BUAP. Es co-fundadora del proyecto editorial y cultural Eloquium, miembro del consejo de diseño en Óclesis, víctimas del artificio  y colaboradora del Grupo de Investigación Narrativas para la Comunicación y Círculo de lectura Yishé. 

Fue becaria en el programa de investigación "Haciendo Ciencia en la BUAP Otoño" (2017) con la temática "La recepción de la literatura feminista en Latinoamérica y México". También ha sido staff, ponente y moderadora en eventos académicos como el conversatorio ¿Qué significa ser mujer? , y el Coloquio Nacional de Narrativas.