La contextualización: el conflicto entre lo igual y lo distinto


20 Apr
20Apr

Por: Noé Cano Vargas


Regresamos a actividades laborales desde casa -los que pueden-, otros tienen que ir a perseguir la chuleta y salir del aislamiento para ganarse el pan de cada día a pesar de las circunstancias, eso habla bien de nuestra civilización. A pesar de la contingencia seguimos activos, el concepto suena a spot publicitario “avances”, sea de manera virtual -claro está siempre y cuando se cuente con las condiciones- o presencial, seguimos abantes. El progreso sigue su marcha, todos a su manera tratan de lidiar con la situación del coronavirus. Las potencias mundiales muestran sus avances tecnológicos y los destinan a otras potencias que las requieren, tal es el caso de la venta de ventiladores; las noticias se expanden de un lado al otro del globo terráqueo para informar o mal informar acerca de lo ocurrido.

Las redes sociales se saturan de comentarios y opiniones la mayoría poco fundamentadas, todo se toma tan normal y tan habitual que lo falso se torna verdad. ¿Cómo lidiar con esta situación?. La globalización a primera vista parece positiva, pero también muestra sus repercusiones, aquí sale a colación lo que menciona Byung-Chul Han en su libro La expulsión de lo distinto: “A causa de su positividad, el violento poder de lo igual resulta invisible. La proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. Pero a partir de un determinado momento, la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa”.

Vivimos en una sociedad que, en vez de consolidarse, poco a poco se va diluyendo debido a los tintes que le están imprimiendo a la modernidad, sin saber que todo es contextual.Si bien es claro que la pandemia es real, debemos tener claro que no se presenta de la misma manera en climas fríos que en climas cálidos. Las condiciones de salud son diferentes según las características de los pobladores, que la tecnología y producción difieren entre países de "primer mundo" y los que están "abajo".

Los intereses económicos y políticos de las grandes potencias están decidiendo el rumbo que tiene que tomar las economías menores, y que debido al conflicto energético y del petrodólar entre China y Estados Unidos, nos encontramos en una situación que está paralizando la economía a nivel mundial. 

Tenemos que trabajar en una sociedad más contextuada y menos desfasada. Menos consumista y más crítica, que fabrique cosas distintas a lo que vende el mercado global. Esto nos llevaría a cambiar el discurso que nos vende el capital –por no decir el capitalista-, para consumir el discurso contextuado aunque con menos crecimiento pero con más originalidad. Tal parece, que no se aprendió nada del siglo XIX, pues si el liberalismo fracaso y mostró su lado nefasto en la economía y en los demás aspectos de su aplicación. Un modelo que sólo beneficia al empresario. Ahora viene a la mente la frase: “quien no recuerda su pasado está condenado a repetirlo hasta que aprenda de él”.

Hoy estamos en una encrucijada, tenemos que crear y consumir un nuevo discurso. Tenemos que hacernos un traje a la medida, no ya del traje del pachuco del que habla Octavio Paz. Sólo así lograremos crear anticuerpos contra la globalización y así no dejarnos infartar por el sistema de lo igual, como lo menciona  Byung-Chul Han: “Lo que provoca la infección es la negatividad de lo distinto, que penetra en una mismidad causando la formación de anticuerpos. El infarto, por el contrario, se explica en función del exceso de lo igual, de la obesidad del sistema: no es infeccioso, sino adiposo. No se generan anticuerpos contra la grasa. Ninguna defensa inmunológica puede impedir la proliferación de lo igual” (p, 11). Entonces, pongamos un spot publicitario, aunque suene irónico, sarcástico y utópico, “contextualicemos nuestra nación”, “consumamos nuestro discurso, aunque sea nuevo y tengamos que hacerlo”.



*El autor es egresado de la Licenciatura en Historia y Maestría en Historia por la BUAP. Es miembro activo de Óclesis, víctimas del artificio. Trabajó como docente investigador en la UVP donde ha sido ponente en congresos con temas relacionados con historia, gastronomía y turismo. Ha publicado artículos y ensayos en revistas como Calmecac y Re-incidente. Actualmente es docente y Tutor Escolar a nivel Medio Superior, así como Docente a Nivel Superior en el Instituto de Educación Digital del Estado de Puebla [IEDEP] Plantel Guadalupe Victoria.