La oportunidad de ser autodidacta en tiempos del COVID-19


25 Mar
25Mar

Por: Noé Cano Vargas*


Estamos en el tercer día de haber iniciado la medida gubernamental para evitar el contagio. La pandemia del COVID-19 alarmó a la población a nivel mundial: Rusia, China, Estados Unidos, todos toman medidas para prevenir la catástrofe sanitaria o económica, eso depende del discurso que ellos conozcan. Diferente es el discurso dado a la masa mediante los medios de comunicación por redundar “de masas”. Lo que sí es un hecho, es que esta situación ha puesto a la clase media en una situación de aislamiento por cerca de cuarenta días, así lo afirma la disposición oficial en el Diario Oficial de la Federación en el artículo primero: se suspenden las clases del periodo comprendido del 23 de marzo al 17 de abril de 2020 en las escuelas dependientes de la Secretaría de Educación Pública, suspendiendo todas las actividades físicas, cívicas y masivas.

En el caso de México, el receso escolar dispuesto por las autoridades a nivel federal, estatal y municipal es una medida de aislamiento preventivo para proteger a la población infantil, a los jóvenes y adolescentes, pero también puede ser una oportunidad para que los integrantes de la comunidad en la que vives, puedan desarrollar habilidades que permitan el crecimiento y desarrollo del individuo. Se trata de forjar en uno mismo la disciplina necesaria para poder vivir y sobrevivir en sociedad, en vez de ser visto todo esto como un problema porque sus hijos van a perder un mes de clases, démonos la oportunidad de enseñar a nuestros hijos las siguientes materias: Fundamentos básicos de cocina, el ABC de como revisar el automóvil antes de ponerlo a funcionar, pasos para lavar la ropa sin pedir ayuda a mamá, ética en el cuidado de sí y del otro en el hogar, manual para tratar a todos con educación y respeto sin morir en el intento… Recordemos que no todo el aprendizaje viene de un salón de clase.

Es una oportunidad para ser autodidactas, volverse personas que aprenden por sí mismo y con sus propios medios, sin ayuda de maestros. El proceso puede ser lento pero tal vez funcione. Recordemos que para hacer un hábito se requieren como mínimo 30 días, entonces empecemos. Tal vez el primer día te pongas a ver el celular, el Facebook lo vas a tener prendido todo el día, lo mismo pasará con el radio, la música mp3, la televisión, Netflix, etc., pero después de ver esos medios masivos por un rato, te vas a levantar de tu asiento y letargo mental y tendrás que dar una vuelta por la jungla urbana que es tu casa. Observarás a los demás integrantes de la familia haciendo sus actividades, tal vez similares a las tuyas o en cambio haciendo algo por los demás: hacer la comida, escombrar el cuarto, limpiar el carro, acomodar el librero, en fin, las opciones son múltiples, o yendo a trabajar para que puedas comer -a pesar de las indicaciones a nivel federal-, entonces, tal vez te surja la duda: ¿estoy haciendo algo para ayudar a los demás?

La oportunidad se abre, no puedo ayudar a los demás si no sé hacer cosas. Entonces, ¿cómo puedo saber? Aprendiendo y teniendo en cuenta la pregunta ¿qué? Ponte a leer, observa lo que hacen los demás, velos con detenimiento, con ánimo, con interés, piensa cómo es posible que las personas que están a tu lado se esfuerzan todos los días por darte lo mejor: se levantan antes que tú, te tienen listo el desayuno, la ropa está lavada, planchada, doblada y lista para usarla, te dan dinero para que vayas a estudiar y te compres algo que se te antoje; regresas y la comida está lista, la casa limpia, y la sonrisa puesta para saber cómo te fue, todo esto lo hacen porque ya lo aprendieron, tuvieron que pasar un proceso similar al tuyo para aprender a hacer cosas que beneficien a todos los que integran la familia. Si preguntamos cómo aprendieron a hacer lo que hacen, tal vez te dirán: me lo enseñó mi madre o padre, o vi cómo lo hacían y lo imité. Al final, aprendió el proceso, lo realizó y lo mejoró en el mejor de los casos, situación que te beneficia a ti en tu vida cotidiana y que está presente mientras lees este discurso en esta cuarentena. Así que este ensayo es sólo una invitación para que pienses si te sigues quedando aletargado durante este mes, o te pones las pilas para volverte autodidacta y aprendes algo que pueda llevarte a ayudar a los demás.


*El autor es egresado de la Licenciatura en Historia y Maestría en Historia por la BUAP. Es miembro activo de Óclesis, víctimas del artificio. Trabajó como docente investigador en la UVP donde ha sido ponente en congresos con temas relacionados con historia, gastronomía y turismo. Ha publicado artículos y ensayos en revistas como Calmecac y Re-incidente. Actualmente es docente y Tutor Escolar a nivel Medio Superior, así como Docente a Nivel Superior en el Instituto de Educación Digital del Estado de Puebla [IEDEP] Plantel Guadalupe Victoria.