"Ya no estoy aquí", una historia muy cercana al corazón


24 Jul
24Jul

Por: Penélope  Astudillo*


Este año se estrenó en alguna plataforma digital Ya no estoy aquí una película dirigida por Fernando Frías, la cual sigue Ulises, un joven que se va a Estados Unidos a trabajar. Mientras comienza su nueva etapa, siente nostalgia por la vida que dejó atrás, en la cual se dedicaba a satisfacer sus dos pasiones: sus amigos y las “kolombias” (las cuales son cumbias colombianas con algún arreglo musical, “rebajadas”, les llaman ellos).

          El film fue aclamado por la crítica y ganó un par de premios en distintos festivales. De las situaciones a destacar, fue la exactitud con la que retrató al grupo contracultural que se formó en Monterrey en esa época, Kolombia.

            Ulises vive en un barrio en Monterrey durante el sexenio presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, así que naturalmente, su colonia es controlada por carteles de narcotraficantes. Mientras que el mayor interés del protagonista y su pandilla es bailar cumbia, irremediablemente también se ven envueltos en actividades ilícitas. La película plantea una situación en la cual el medio hace al individuo, a la vez que el individuo perpetúa el medio.

              Otro detalle digno de subrayar es la fotografía, que se encarga de ambientar y expresar qué es lo que siente Ulises al vivir en una ciudad con una cultura y un idioma ajenos a él. Las actuaciones de los personajes, especialmente de Juan Daniel García Treviño, también nos sitúan en un humor solitario y de anhelo hacia lo que ya fue.

              Pero no es sólo lo técnico o lo bien narrada que está la película, lo que provoca un nivel muy alto de empatía en el espectador, sino también la cercanía de lo que nos cuentan. No estamos viendo la vida de un hombre blanco que sufre de los problemas resultantes de vivir en el “primer mundo”. Estamos viendo un caso que también hemos oído millones de veces, porque lo ha vivido alguien que conocemos, o el amigo de un amigo nuestro.

               Y de ahí viene una de las muchas razones para verla: se siente personal. Desde el lenguaje, hasta la manera de vestir, o las figuras religiosas que están por todo el país, es algo que podemos entender fácilmente.

               Por lo tanto, la historia de Ulises y lo que le pasa a Ulises, no es únicamente de él, ya que muchísimos chavos tuvieron que pasar por la misma vivencia, y hoy en día hay muchos más que pasarán por algo similar. En México hay Estados más influenciados por el narco que otros, pero esto ha sido un problema que hemos vivido como nación a través de la televisión, de las noticias, de conocidos o, en carne propia.


*La autora es licenciada en comunicación, por la Benemérita Autónoma de Puebla. Ha colaborado en distintas revistas como TEIP y Revista UNUS como columnista de la sección de cine. También forma parte del consejo editorial de Óclesis. Ha trabajado en abc Radio y LO media como locutora y productora de programas radiofónicos. A su vez ha participado como organizadora y ponente en el Coloquio Nacional de Narrativas. Se especializa en la corrección de estilo y creación de contenido para distintos medios.