Sábado, domingo de Ray Loriga


Por: Tishbe Durand Ramírez*



Sábado, domingo es el último libro que se ha publicado de Ray Loriga, salió bajo la colección Narrativas Hispánicas de la editorial Alfaguara el 2019. Es una novela que está dividida en tres capítulos, dos de los cuales hacen alusión al título. Loriga escribe esta historia que transcurre en Madrid. Al principio hace un contraste sobre los barrios que hay en esa ciudad y es desde ahí desde donde vamos conociendo la identidad del narrador, el cual es el protagonista.

El protagonista nos habla de ese nuevo barrio elegante al que él y su familia se mudan, esto para intentar tener una vida un poco distinta a la que podría pensarse estaba condenado.  Que inicie la novela así nos da mucho qué decir del protagonista, puesto que no tiene un sentido te pertenencia ni con el barrio, ni con las personas que viven ahí. En este primer capítulo, Sábado, también conocemos a Chino, personaje con el cual el protagonista acostumbra salir. A pesar de eso no son muy unidos, podría decirse que no son amigos. Otro personaje importante que aparece en este capítulo es la prima del protagonista, Gini. Ambos son diferentes, ella está concentrada en estudiar. Se muestra mucho más madura que su primo y Chino 

La historia comienza cuando Gini ofrece una fiesta para celebrar que irá a otro país a estudiar. El protagonista y Chino no están tan seguros si irán con Gini o no, sobre todo Chino que acostumbra llevar la contra. Al final se deciden por ir, pero antes pasan a un Vips donde conocen a una camarera. Chino que es un personaje bastante seguro de sí, y un tanto galán le promete a la camarera que regresarán por ella en cuanto acabe su turno.

En la fiesta conocemos uno de los secretos del protagonista, está enamorado de su prima. También siente un poco de celos, de una u otra forma no se siente al nivel de ella. De nuevo el asunto con el protagonista que no termina de sentirse a gusto consigo mismo. Al final regresan por la camarera, pasan a un bar, después a la casa de Chino y las cosas se salen de control. Toda esta escena es el eje central de la historia. El protagonista no puede recordar lo que pasó, ya que pierde el conocimiento. La camarera y Chino desaparecen, así que tampoco puede preguntarles. Sabe que salieron de fiesta, que estaban borrachos y que escuchó algunos sonidos antes de desvanecerse y, con ello, perder la posibilidad de poder reconstruir la historia.

El siguiente capítulo, Domingo, es el contraste de Sábado, no sólo por el nombre. Ahora el personaje principal es un hombre adulto ya con una hija. Un tanto fracasado, sabemos que intentó sobresalir, pero quizá por falta de constancia y seguridad en sí mismo no lo logró. El capítulo avanza y nos volvemos a encontrar con el asunto de la fiesta, ahora en otro contexto. Es en el Halloween de la escuela de su hija. Entre muchos disfraces tiene un encuentro inesperado. Se topa con la camarera, ahora nos es revelado su nombre, Fernanda. Él no sabe bien qué hacer. Este encuentro es la resaca. Fernanda recuerda bien que pasó, pero el protagonista no. No sabe qué hacer o decir, prefiere evadirlo. Esto lo lleva a buscar a su prima Gini, que no ve desde hace tiempo, un poco por vergüenza en contarle en qué se ha convertido. Puesto que al principio nos muestran a un personaje adolescente con todo un porvenir por delante, sin embargo, después sabemos que no se logró. A pensar que Gini le había prevenido de no ser un conformista.

Hasta ahí la historia va bien, nos intriga y nos causa gracia la suerte que ha tenido el protagonista, porque hasta este punto podemos llamarla suerte. Sin embargo, la historia a partir del reencuentro con Gini, a mi parecer, se cae.  El autor decide que Gini y Fernanda se conocen porque tiene amigos en común. No sé si Madrid sea tan chico. No sé si todos se conozcan, no puedo hacer ese acuerdo entre autor y lector y creerle todo. Para mí esto es una salida fácil que Loriga encontró. Después nos enteramos que Gini y Fernanda habían acordado, tiempo atrás, que en cuanto el protagonista llegara a casa de su prima ella le avisaría a Fernanda para que casualmente se encontraran. Seguro había otras formas de resolver el conflicto de la historia. A mi parecer es sólo una anécdota divertida. La estructura es brillante, claro, porque tenemos toda la locura que se suscita un sábado de fiesta, y después la cruda y la culpa que te da un domingo. La incomodidad de no poder recordar lo que se hizo el día anterior por haber bebido tanto, también la pena por preguntar qué paso. Por eso el libro es llamativo. Sin embargo, la historia, como lo menciono, al final no me parece tan buena. Loriga nos trae todo el tiempo con el cuento de la culpa que carcome al protagonista, pero su forma de resolverlo parece muy artificial. Al final el libro termina con un capítulo llamado Hotel Tuxpan en el que hay un fragmento que intenta resumir la historia en un pasaje metafórico sobre la pérdida. Loriga ha escrito mejores libros.

Los invito a leer a Ray Loriga, a pesar de que este ultimo libro no me haya gustado tanto como otros que ha escrito.


*La autora es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Buap. Siempre se ha interesado en los temas literarios, lo cual la ha llevado a investigar sobre ellos. Actualmente se dedica a la docencia impartiendo clases de literatura, con el fin de poder compartir un poco de su gusto por los libros a sus alumnos.